El smartwatch es el producto que más termina abandonado en un cajón, y casi siempre por el mismo motivo: se eligió mirando funciones en lugar de mirar compatibilidad y autonomía. Esta guía va en el orden correcto.
Si querés el resumen antes del detalle, el orden que recomendamos es este. Cada paso condiciona al siguiente, y saltearlos es lo que lleva a comprar de más o de menos:
Abajo desarrollamos cada criterio en detalle.
Es lo primero, antes que cualquier función. Un smartwatch incompatible con tu teléfono pierde la mitad de sus funciones o directamente no se conecta.
La autonomía declarada se mide con casi todo apagado. En uso real, con pantalla siempre encendida, GPS y monitoreo continuo, puede caer a la mitad o menos.
Es la diferencia más importante si salís a correr o andar en bici.
Casi todos miden pasos, ritmo cardíaco y sueño. Las mediciones sirven muy bien para ver tendencias (si dormís mejor o peor que la semana pasada), pero no son dispositivos médicos y no deben usarse para diagnosticar nada.
Si te interesa una métrica puntual, como oxígeno en sangre o temperatura, confirmá que el modelo la tenga: no todos los de una misma marca la incluyen.
Los números importan y se malinterpretan seguido. "Resistente a salpicaduras" no es lo mismo que "apto para nadar".
Si querés usarlo en la pileta, buscá específicamente que indique apto para natación. Y tené en cuenta que muy pocos están pensados para agua salada o para buceo.
La AMOLED se ve mucho mejor, con negros reales y más brillo al sol, que es donde más vas a mirar el reloj. La LCD abarata el equipo pero se lee peor en exteriores.
Fijate también si tiene modo siempre encendido: es cómodo, pero consume batería y no todos los modelos lo ofrecen.
Muchos relojes muestran las notificaciones pero no permiten responder, y esa diferencia se siente todos los días. Si querés contestar mensajes desde la muñeca, confirmá que el modelo lo permita con tu sistema operativo.
Lo mismo con las llamadas: algunos tienen parlante y micrófono propios y otros solo avisan que el teléfono está sonando.
Un reloj demasiado grande para tu muñeca es incómodo para dormir, y dormir con el reloj es justamente lo que habilita el monitoreo del sueño.
Verificá también que las correas sean de una medida estándar: eso te permite cambiarlas fácil y barato más adelante.
Si lo único que querés es contar pasos, ver notificaciones y medir sueño, una banda deportiva hace eso por bastante menos plata y con mucha más autonomía.
El smartwatch se justifica cuando querés pantalla grande, apps, responder mensajes o GPS integrado.
Comprá con garantía oficial, sobre todo en marcas importadas. Y tené presente que estos equipos dependen de una app: si la marca abandona el modelo, perdés funciones con el tiempo aunque el reloj funcione perfecto.
Antes de decidir, revisá que el modelo elegido cumpla con:
Con esos siete puntos, evitás el destino más común de estos equipos: el cajón, a las tres semanas.
Cuando tengas el modelo elegido, pegá el link de la publicación y te decimos si el precio es razonable o si el "descuento" está inflado.
Con los criterios claros, encontrá el modelo que te sirve:
Depende del modelo, pero siempre con limitaciones. Los relojes pensados para Android suelen perder funciones importantes con iPhone, como responder mensajes. Y el Apple Watch funciona solo con iPhone, sin excepción. Verificá el modelo exacto antes de comprar.
Bastante menos que lo declarado, porque la autonomía del folleto se mide con casi todo apagado. Con pantalla siempre encendida, GPS y monitoreo continuo, esperá aproximadamente la mitad. Elegí pensando en cada cuánto estás dispuesto a cargarlo.
Solo si entrenás y querés salir sin el celular. Con GPS conectado el reloj usa el del teléfono, así que tenés que llevarlo igual. Si corrés, andás en bici o caminás largo, el GPS integrado cambia la experiencia.
Sirven muy bien para seguir tendencias: si dormís mejor o peor, si tu ritmo en reposo cambia con el tiempo. No son dispositivos médicos y no sirven para diagnosticar. Tomalas como una guía, no como un estudio.