El precio de la impresora es lo de menos. La mayoría de la gente elige por el cartel de la góndola y termina gastando en tinta, en un año, mucho más de lo que salió el equipo. Esta guía te explica qué mirar para que eso no te pase.
Si querés el resumen antes del detalle, el orden que recomendamos es este. Cada paso condiciona al siguiente, y saltearlos es lo que lleva a comprar de más o de menos:
Abajo desarrollamos cada criterio en detalle.
Es lo que te cuesta imprimir una hoja, sumando tinta o tóner. Una impresora barata con cartuchos caros puede costarte varias veces más por página que una más cara con tinta continua. Hacé la cuenta a un año, no al momento de la compra.
La cuenta simple: precio del cartucho ÷ páginas que rinde. Si un cartucho sale $30.000 y rinde 200 páginas, cada hoja te cuesta $150. Con tinta continua, ese mismo número suele caer a centavos.
El sistema de tinta continua (EcoTank en Epson, Smart Tank en HP, MegaTank en Canon) trae tanques recargables en lugar de cartuchos. El equipo sale más caro de entrada, pero el costo por página se desploma.
No es que una sea mejor: sirven para cosas distintas.
Una multifunción imprime, escanea y fotocopia. Hoy la diferencia de precio con una impresora simple es chica, y el escáner resuelve trámites, documentación y tareas escolares sin depender del celular.
Si sabés que nunca vas a escanear, una impresora simple ocupa menos y sale un poco menos. En cualquier otro caso, la multifunción es la opción sensata.
Sé honesto con el volumen real. La mayoría de los hogares imprime mucho menos de lo que cree, y eso cambia la recomendación: con volumen bajo pesa más que la tinta no se seque que la velocidad o el rendimiento por cartucho.
Si imprimís más de 100 páginas por mes de forma sostenida, ya estás en terreno donde el costo por página manda sobre todo lo demás.
El WiFi dejó de ser un lujo: permite imprimir desde el celular o desde varias computadoras sin cables. Verificá que el modelo lo tenga y que sea compatible con la app de la marca.
Prestá atención también a si soporta impresión directa desde el teléfono (AirPrint en iPhone, Mopria o la app de la marca en Android). Es lo que más se usa en la práctica y no todos los modelos lo hacen igual de bien.
Este es el punto que más se pasa por alto y el que más problemas trae. Antes de comprar, verificá que el cartucho o la tinta de ese modelo se consiga fácil y a precio razonable en el país.
Un modelo importado con insumos difíciles de conseguir se convierte en un adorno el día que se queda sin tinta. Las líneas más vendidas de HP, Epson, Canon y Brother suelen tener insumos disponibles en cualquier lado.
Si es para casa, casi seguro querés color: tareas escolares, fotos, documentos con logos. Una monocromática solo tiene sentido en un contexto de mucho texto y volumen alto, donde la láser blanco y negro gana por costo y velocidad.
Se mide en páginas por minuto (ppm). Para uso hogareño es casi irrelevante: la diferencia entre 8 y 20 ppm no cambia tu vida si imprimís cinco hojas. Empieza a importar cuando imprimís tandas grandes con frecuencia.
No pagues de más por velocidad si tu volumen es bajo: ese dinero rinde mucho más puesto en un mejor sistema de tinta.
Comprá con garantía oficial y verificá que la marca tenga service en el país. En impresoras, los problemas más comunes (cabezales tapados, atascos, errores de firmware) se resuelven mucho mejor con respaldo oficial.
Antes de decidir, revisá que el modelo elegido cumpla con:
Con esos siete puntos cubiertos, la impresora te va a salir barata de verdad: no el día que la comprás, sino durante los años que la uses.
Cuando tengas el modelo elegido, pegá el link de la publicación y te decimos si el precio es razonable o si el "descuento" está inflado.
Con los criterios claros, encontrá el modelo que te sirve:
Sí, y es contraintuitivo. Si imprimís poco y muy espaciado, los cartuchos se secan entre uso y uso, y terminás tirando tinta que nunca usaste. Los sistemas de tinta continua no tienen ese problema, así que suelen convenir incluso con volumen bajo.
Con cartuchos tradicionales podés estar pagando más de $100 por hoja; con tinta continua, el costo por página baja drásticamente. Calculalo dividiendo el precio del insumo por las páginas que rinde: es la única forma de comparar dos impresoras de verdad.
Para la mayoría de los hogares, tinta: imprime color y sirve para todo. La láser conviene si imprimís mucho texto en blanco y negro o si pasás meses sin imprimir, porque el tóner no se seca.
Si estás completamente seguro de que nunca vas a escanear, no. Pero la diferencia de precio hoy es chica y el escáner resuelve trámites y documentación sin depender de fotos del celular, así que en la duda conviene.